X

El contexto en email marketing: carta a un cliente

Enviado el · Todos los emails

Carta a mi cliente X

Me quedé pensando en algo que dijiste sobre el contexto.

Y seguramente porque soy profesora de idiomas además de trabajar con email marketing, se me encendió una lucecita.

Porque en idiomas el contexto lo es prácticamente todo.

Puedes conocer todas las palabras de una frase y no entender una mierda de lo que está pasando.

¿Quién lo dice?

¿A quién?

¿Qué pasó antes?

¿Qué relación tienen?

¿Qué sabe uno que el otro no sabe?

¿Qué espera cada uno?

¿Qué no están diciendo?

Y pensé:

Joder.

Esto es exactamente lo que pasa entre un negocio y su lista de email.

Porque llamamos “lead” a alguien y parece que en ese momento deja de ser una persona.

Pero no.

Es una persona

REAL

Un día te descubre.

Otro te escucha en una entrevista.

Se apunta a algo.

Lee tres emails.

Desaparece.

Dos meses después vuelve.

Mira una oferta.

No compra.

Luego te vuelve a leer.

Quizá compra otra cosa.

Y todo eso va creando contexto.

Una relación.

O cargándosela.

Por eso cuando trabajo con email no me interesa demasiado coger un mensaje aislado y decir:

“Este email está bien.”

¿Bien para quién?

¿En qué momento?

¿Qué sabe esa persona cuando lo recibe?

¿Qué ha ocurrido antes?

¿Qué le estamos pidiendo ahora?

¿Qué tendría que pasar para que alguien pase de:

“Esta gente me interesa” a “Quiero trabajar con ellos”?

Porque además desde dentro de un negocio hay un problema bastante chungo:

Sabes demasiado.

Sabes por qué existe cada producto.

Por qué mandas ese email.

Qué significa esa oferta.

Por qué una cosa lleva a la siguiente.

El que acaba de entrar no sabe nada de eso.

Y tú ya no puedes dejar de saberlo.

Por eso quería proponerte algo pequeño antes de hablar de trabajar más tiempo tú y yo juntos y formalizar la relación.

Una auditoría de 350 €.

Me dejas meter la nariz.

Miro la captación.

Los emails.

Las automatizaciones.

Las ofertas.

Qué pasa cuando alguien entra.

Qué pasa si no compra.

Qué ocurre si sí compra.

Qué estás haciendo con la gente que lleva meses contigo.

Dónde se enfría la conversación.

Dónde falta contexto.

Dónde pides una decisión demasiado pronto, Romeo.

Y dónde puede haber dinero encima de la mesa que desde dentro cuesta ver.

Después nos sentamos y te cuento lo que he encontrado.

Sin un PDF de 80 páginas lleno de flechas y palabros que nadie vuelve a abrir.

Más bien:

Esto no lo tocaría.

Esto sí.

Aquí falta un email.

Aquí falta una historia.

Aquí esta persona debería saber algo antes.

Aquí estás intentando vender demasiado pronto.

Aquí tienes una oportunidad bastante evidente.

Y aunque después no volvamos a trabajar juntos, te quedas con una visión muy clara de qué está pasando ahora mismo entre tu lista, tus emails y productos.

Y qué tocaría primero para intentar sacar más de lo que ya tienes.

Sin necesidad de echar más gente por arriba del embudo como si fueran garbanzos y estuvieras haciendo cocido.

Y a mí me sirve también para comprobar algo importante.

Si nos soportamos.

Así que prefiero averiguarlo haciendo algo real.

Si después vemos que encajamos y tiene sentido que me quede 90 días implementando lo que salga de ahí, los 350 € se descuentan del proyecto.

Y si no, tú te quedas con la auditoría.

Que es una ganga, y que va a subir a 500 euros.

Esto es una oportunidad para ti y para mí.

Quiero saber algunas cosas de ti para saber si encajamos. Me contestas CONTEXTO.

Te hago unas preguntitas.

Porque el contexto es importante.

Vemos si somos compatibles.

Me parece una forma bastante civilizada de empezar una relación.

Tengo plazas limitadas.

¿Cuántas?

X

Obviamente, mi tiempo es limitado.

Mañana, mañana

Monica