Ayer te hablé de Pete Sales, el copywriter que se cree el mejor del mundo.
Hoy te cuento la historia de uno de sus clientes favoritos. Federico.
Federico quería vender asesoría de finanzas personales.
Un problema: no tenía ni una cuenta de ahorro a su nombre. Vivía con su madre.
Pete le dio un consejo que repite como un mantra: "fake it till you make it". Preséntate como si ya fueras el mejor, y la confianza se proyecta antes de tenerla.
Proyectar, amigo.
Sí
Federico le hizo caso. En dos meses, tenía lista de espera.
Gente pagando por consejos financieros... de alguien que nunca había ahorrado un euro.
Aquí está el problema de fondo, y por qué esto me importa de verdad:
En la mayoría de nichos, "fake it till you make it" es solo poco elegante.
Pero en finanzas personales, como en salud, o en cualquier tema donde la gente pone su bienestar real en tus manos, puede hacer daño real.
No es solo mal marketing.
Es jugar con la confianza de alguien que necesita ayuda de verdad.
Yo prefiero lo contrario: enseñar con resultados reales, aunque sean pequeños, en vez de inflar una imagen que no puedo sostener.
A todos nos pasa cuando empezamos, pensamos que para impresionar hay que inventar un poco. Pero engañar tiene las patas muy cortas. Tarde o temprano, se nota.
Por eso no invento. Me siento contigo y doy la cara.
Vender online es una cosa. Sentarte y mirar a la cara a la otra persona que te está pagando y confía en ti, es otra.
Mañana te cuento cómo Pete acabó siendo entrevistado por mí.
Sí, en persona (bueno, casi).
Un besito, hablamos pronto.
Monica
PD. Te debía una respuesta: ¿cuánto dura el curso? Depende de ti y de mí. De mí, que te acompañe de verdad, sesión a sesión, hasta que tus emails funcionen. De ti, que hagas el trabajo, que escribas, que pruebes, que ajustes. Nada de esperar seis meses "a que esté todo perfecto". Ah, y no es exactamente un curso, ya verás.
300 euros al mes, me siento contigo, físicamente, hasta que vendas.