Mi tío Ricardo Brazos Fuertes está forrado.
Rich as fuck, que dirían los ingleses.
Y nadie en nuestra familia entiende muy bien por qué.
Se ha pasado la vida escribiendo cartas de ventas.
Sí.
Cartas.
De esas que llegaban por correo dentro de un sobre.
Old school.
Nada de apps.
Nada de bitcoins.
Nada de levantarse a las cinco de la mañana, darse una ducha fría y contarlo después en LinkedIn.
Y nada de hacer el gilipollas bailando delante de una cámara.
Solo palabras.
Nunca tuvo una gran empresa.
Nunca inventó un producto revolucionario.
Nunca añadió CEO and founder a su perfil.
Pero, joder, sí sabía qué palabras tenía que escribir para que la gente comprara
Una de sus cartas vendió durante casi diez años sin que ninguno de los mejores copywriters del mundo consiguiera superarla.
Otra funcionó tan bien que, cuando la campaña principal dejó de vender, volvieron a meter su carta dentro…
Y las ventas volvieron a subir.
Otra se convirtió en el control de una de las revistas más conocidas de Estados Unidos.
Durante años, copywriters muy buenos intentaron escribir algo mejor.
Lo probaban.
Y perdían.
Volvían a intentarlo.
Y volvían a perder.
Again and again.
Debía de ser un poco desesperante.
También tuvo fracasos, claro.
Una de sus cartas vendió tan poco que el cliente fue personalmente a Correos para comprobar que realmente la habían enviado.
Porque una cosa es que una carta venda poco.
Y otra que venda tan poco que pienses:
A ver si alguien ha perdido las putas cartas.
Now, my uncle Ricardo Brazos Fuertes…
Aquel señor de Albacete al que todos considerábamos un poco raro porque se ganaba la vida escribiendo junk mail…
Terminó convirtiéndose en uno de los copywriters de respuesta directa más respetados de Estados Unidos.
Y recibió lo más parecido que existe a un Óscar del marketing directo.
Not bad para un hombre que se dedicaba a mandar correo basura.
Un día le pregunté cuál era su secreto para escribir cartas capaces de vender durante tantos años.
Tengo tres reglas, me dijo.
- Nunca empieces desde cero cuando puedes estudiar una carta que ya ha vendido millones.,
- Nunca pierdas el tiempo intentando parecer original si puedes adaptar algo que ya funciona.,
- Nunca rechaces una buena carta de ventas cuando alguien te la ofrece gratis.,
Well, my friend…
Mi tío Ricardo no se llama Ricardo, se llama Richard, Richard Armstrong, y resulta que es uno de los expertos en email marketing vivos más influyentes.
Y le he pedido usar esta carta adaptada para captar tráfico a mi web, y le ha parecido muy bien. Así que lo haré.
¿Y tú?
Si no tomas este regalo, vas a incumplir al menos una de las reglas de mi tío Ricardo Brazos Fuertes.
Y posiblemente las tres.
SI me escribes, te enviaré gratis:
My First 40 Years in Junk Mail.
Y también te voy a regalar mi auditoría de email marketing, que son solo 350 euros, y subirá en breve a 500 euros, y que consiste en que yo te pregunto algunas cosas sobre tu negocio, las investigo, investigo a tu cliente, y finalmente te digo lo que yo haría, cómo le escribiría, y la estrategia detrás. Y si quieres lo hago, pero eso is up to you.
Puedes probar cosas nuevas, o adaptamos algunas de estas cartas de ventas ganadoras a tu negocio. Y en paz.
Si quieres esta auditoría de tu sistema de ventas por email antes de que suba de precio, muy pronto a 500euros...
Me contestas:
LAGARTA
y te pregunto cosas
¿Tienes una lista?
Empezamos por ahí.
Tengo plazas limitadas.
¿Cuántas?
Obviamente, mi tiempo es limitado.
Mañana, mañana
Monica